lunes, 14 de noviembre de 2011

78. Cap pela, siete voces de cine

El grupo vocal publica 'Moon River', un selecto repertorio de canciones que han marcado la historia del séptimo arte, como 'Singing in the rain' o 'Volver'

Moon River, la canción que Heny Mancini compuso para que Audrey Hepburn desayunara no solo con diamantes, también con un Oscar y un Grammy, da nombre al séptimo disco de Cap pela, un selecto repertorio de bandas sonoras de la historia del cine que Blau pondrá a la venta el próximo día 25 y que podrá escucharse en directo en el Teatre Principal de Palma los días 21 y 22 de enero.
Siendo siete los integrantes de Cap pela y millones de canciones las que han formado parte de bandas sonoras, la selección final del repertorio no fue un ejercicio fácil. "Costó un poco, tuvimos que hacer unas cuantas cribas y, al final, escogimos 15 por votación popular", comenta Joaquim Domènech, bajista y responsable de los arreglos de clásicos como Sweet Dreams, Eleanor Rigby, Pink Panther, Singing in the rain, Vois sud ton chemin (Los chicos del Coro) o una espléndida versión vocal de Volver.
"El repertorio está pensado para el directo y resulta compensando musicalmente, ofreciendo un equilibrio de temas melódicos, relajados y otros más animados. Tuvimos una prueba piloto con conciertos para alumnos y funcionó muy bien", aseguran los Cap pela.
Los temas, con Mateu Picornell a la producción, se grabaron con todos los cantantes a la vez, "nada de pistas", para buscar un sonido "real, cálido; lo que suena en el cedé es lo que sonará en los conciertos", aseguran.
Algunas canciones, como Pink Panther [otra vez Mancini], les sorprendieron y supusieron un reto. "Es una pieza muy complicada, lo más difícil que hemos cantado nunca, con un rollo a lo big band que no es nada fácil", reconoce Domènech.
Pero Cap pela no deja nada sin atar y, como grupo exigente que es, trabajó todo el material antes de entrar en capilla. "Tenemos un laboratorio de pruebas que son los ensayos y allí nos encerramos para no salir hasta que lo tuvieramos todo bien atado, buscando la riqueza armónica, a veces por intuición, siempre sin método", indican.
El conjunto, que se ve a sí mismo como "un piano a siete voces", está considerado una de las mejores formaciones vocales de Europa y así lo demuestra su futura actuación en el prestigioso concurso de música vocal International a Capella Contest Leipzig, uno de los más importantes del mundo. Actuarán dos días, a finales de abril de 2012, abriendo y cerrando el certamen, como grupo invitado. "Para nosotros actuar en esta cita con tanta solera es como si nos dieran un Grammy".
Cap pela tiene nombre de crisis pero se lo toma a guasa. "Al tomar este nombre fuimos un poco profetas. Ha bajado el número de conciertos y ahora vamos a taquilla, no se quieren coger los dedos quienes nos contratan", afirman entre sonrisas.
17 años de trayectoria contemplan a los componentes de un grupo que dio sus primeros pasos en la Universitat y que no entiende que sigan sin existir locales de ensayo en el campus. "En otros países esto no ocurre", espetan.
El secreto de su longevidad, confiesan, reside en "la amistad" y en la ausencia "de egos, culpables de que muchos grupos acaben disueltos".

Fuente: G. Roda.

domingo, 13 de noviembre de 2011

75. El retablo gótico respeta a Gaudí.

Los expertos rechazan la idea de devolver a su estado inicial esta joya única en el mundo porque "se rompería el esquema de la reforma gaudiniana" en la catedral.

La restauración del retablo gótico de la Seu, que durante cerca de dos siglos permaneció desmembrado tras el retablo barroco, en el altar principal, hasta que en 1904 Antoni Gaudí optó por colocarlo sobre el portal del Mirador por motivos relacionados con la idea de reforma litúrgica, ha planteado estos días que se cuestione la conveniencia o no de devolverlo a su estado inicial y la posibilidad de reubicar en él las distintas esculturas que formaban parte del mueble arquitectónico y que hoy se encuentran dispersas en distintos puntos de la catedral.
Esta joya mallorquina, única en el mundo por su morfología y programa iconográfico, fue tallada, según la hipótesis que maneja la historiadora y responsable del Grupo de Conservación del Patrimonio Artístico Religioso de la UIB Mercè Gambús, por el escultor Llorenç Tosquella júnior, en la década de 1420, fecha documentada por los historiadores Antoni Pons y Francisco Molinas. En su origen presentaba una tipología de mueble arquitectónico de caja transparente y estaba conformada por un solo cuerpo de dos fachadas translúcidas confrontadas y colocadas sobre una predela en relieve. Unas bóvedas de crucería coronaban el conjunto.

Olvidado durante siglos

La obra gótica se situó en el altar mayor y funcionó como retablo mayor hasta que fue sustituido por otro de estilo barroco, en el año 1729. Éste se colocó a unos dos metros de la cátedra episcopal, que quedó totalmente tapada. El retablo gótico se dividió longitudinalmente y se separaron las dos fachadas principales, operación que también afectó a las cúpulas y a la imagen de la Virgen sagrario. La fachada principal, que sería la inferior hoy sobre el portal del Mirador, quedó adosada detrás del retablo barroco, mirando hacia la cátedra, mientras que la posterior hacía de celosía en la capilla de la Trinitat. El retablo gótico, de este modo, perdió su función activa y quedó condenado al abandono, hasta 1904.
Ese año, cuando Gaudí emprendió la reforma de la Seu, el retablo mayor gótico fue revalorizado después de que el barroco fuera desmontado y trasladado a la iglesia de la Inmaculada, en Sant Magí. Los distintos elementos de la obra gótica fueron restaurados, pero sus esculturas se separaron de él y se colocaron en el presbiterio. La Mare de Déu se situó en la capilla de la Trinidad. La estructura arquitectónica, por su parte, se ubicó en el mismo lugar donde hoy podemos contemplarla: sobre el portal del Mirador.

Tras los trabajos de restauración y conservación acometidos durante ocho meses por el equipo que ha dirigido Antònia Reig Morro, se han escuchado voces que piden que el retablo gótico vuelva a su estado primitivo. Mercè Gambús opina al respecto que la posición actual es la que decidió Gaudí y que se debe respetar su intervención, pensada en conjunto, sin olvidar las reformas que practicó en el resto del templo.
"Si se devolviera a su estado inicial romperíamos el esquema de la reforma gaudiniana, modificaríamos la imagen que dejó en la Seu", subraya.
Lo que propone la historiadora es la reconstrucción virtual del retablo, algo que será posible en un futuro inmediato, gracias a unas pantallas táctiles que se colocarán en el portal del Mirador y que permitirán leer el retablo y conocer en profundidad todos sus detalles.
Porque la obra de Llorenç Tosquella júnior es un auténtico tesoro iconográfico que actualmente, dada su colocación, sobre el portal del Mirador, varios metros sobre el nivel del suelo, no puede apreciarse con minuciosidad. El retablo recorre en alto relieve los Gozos de la Virgen y presenta tratamientos singulares, como el de la Anunciación del Arcángel Gabriel a María, ya que están representados juntos, en una secuencia descendente, Dios Padre [figura hoy mutilada], el Hijo, como Infante, y el Espíritu Santo, como Paloma, en el momento en que el Angel anuncia la buena nueva.

El retablo gótico también está decorado con dos filas de ángeles músicos que tocan diferentes instrumentos de la época, como un añafil, una trompeta bastarda, la cornamusa, el flabiol, la viola de brazo o el salterio. Entre arco y arco también están representados los apóstoles [fachada anterior, inferior] y los santos mártires [fachada posterior, superior]. Cada una de las ménsulas están trabajadas en forma de figuras que representan los profetas.

Separada del retablo gótico, en la capilla de la Trinidad, permanece la Virgen sagrario que presidía el cuerpo original del retablo. Una Mare de Déu que cuenta con un habitáculo para guardar la Eucaristía y que constituye una pieza excepcional. "En Mallorca se conserva un número notable de estas vírgenes que convendría recuperar", apunta Mercè Gambús. Las otras seis imágenes del retablo, las de Sant Jaume, Joan Bautista, San Juan Evangelista, Santa Eulalia, Santa María Magdalena y Santa Bárbara, continúan en el presbiterio, el lugar donde Gaudí decidió que se quedaran.

La intervención realizada en el retablo se enmarca en el conjunto de acciones pensadas en vistas al centenario de la muerte del obispo Campins que se celebrará en 2015.
Fuente: G. Rodas

martes, 4 de octubre de 2011

75. BARCELÓ, Miquel: ´Mi relación con Mallorca siempre ha sido difícil´


El artista participó ayer en un coloquio en Palma, donde atribuyó "las críticas violentas" que recibió ´Los pasos dobles´, cinta que protagoniza y que ganó la Concha de Oro en San Sebastián, a que algunos espectadores "no le encontraban sentido"

Barceló en estado puro, sin máscaras, próximo, con un micrófono y con la Concha de Oro ganada en el festival de San Sebatián con Los pasos dobles aún calentita. "Las críticas agresivas han venido de aquellos que no le encontraban sentido a la película", señaló ayer en Palma, Mallorca, una isla con la que, según confesó, "siempre he mantenido una relación difícil".
Barceló llegó con unos minutos de retraso a su cita en CaixaFórum, un coloquio organizado por la Mallorca Film Commission en el que también participaron Isaki Lacuesta, director de Los pasos dobles y de la otra película dedicada al pintor felanitxer, Cuaderno de barro, centrada en la representación de Pasodoble en Malí; Agustí Torres, realizador de El mar de Barceló, sobre la creación de la cúpula de la ONU en Ginebra; y Luis Ortas, autor de Mar de fang, que aborda la decoración de la capilla de San Pedro en la catedral. Quizá la culpa de su tardanza la tuviera la red viaria. "Viniendo de Artà [donde vive parte del año] o de Felanitx a Palma, uno advierte los horrores" cometidos sobre el paisaje de una isla en la que abundan las "putas rotondas y autopistas", espetó a preguntas de un público que llenó la sala de conferencias y que dejó sin sillas a muchas personas, entre ellas la exalcaldesa Aina Calvo.
El acto, conducido por la periodista Gina Garcías, comenzó adentrándose en los Cuadernos de África de Barceló, el diario en el que el pintor español vivo más cotizado reflexiona sobre la vida, el paso del tiempo y la muerte, tres cuestiones centrales en su obra y en su vida. "Solo escribo cuando no tengo nada que hacer. Escribir los Cuadernos de África fue una imprudencia. Nunca pensé que se publicarían", confesó.

Un blanco en Malí

No sin antes aclarar que "en África no paso desapercibido, soy blanco", recordó cómo llegó a Malí, el país del que salieron las estilizadas siluetas con las que encandiló a la gente hace ya casi veinte años. "Llegué a Malí por el desierto, sin saber muy bien dónde iba, y poco a poco descubrí localidades como Segu, Gogolí o Gao, "la ciudad más pobre de uno de los países más pobres del mundo", en el que, a pesar de que "los niños me tiren cosas, haya animales por todo, y muchas abejas y mosquitos", le ofrece la oportunidad de trabajar "concentrado", aún viviendo "situaciones muy crudas".
Los pasos dobles, película que protagoniza Barceló y que ha tenido que defender frente a algunos ataques de la prensa, es una cinta "en la que reconozco cosas de mi mundo propio", apuntó el artista, para quien esa película, tan aplaudida como fustigada, "es algo así como una pintura en movimiento".
"Lo normal hubiera sido la indiferencia", comentó Barceló, quien recordó la intervención de "un perturbado" en la rueda de prensa posterior a la entrega de la Concha de Oro: "Le preguntó a Isaki Lacuesta [el director] cómo, con la cantidad de actores que hay en el paro, se le había ocurrido hacer una película sobre este hombre que ni siquiera es actor".
Barceló, que también se considera actor –"cuando te filman, ya lo eres"–, relató anécdotas sobre los trabajos recogidos en las películas de Lacuesta, Ortas y Torres, como los múltiples cambios que sufrió el proyecto de la sala XX del Palacio de la ONU en Ginebra, cuyo techo pensaba pintar en un principio en una performance con 40 músicos y bailarines y que finalmente derivó en un proceso de enorme dificultad técnica plagado de complicaciones. "El fracaso es un derecho artístico como el suicidio es un derecho humano", expresó.
También desveló que Agustí Villaronga "probó, hace ya muchos años, hacer una película conmigo sobre François Augiéras [el pintor y escritor en el que se inspira Los pasos dobles], pero desistió al no encontrar financiación, como siempre".
El pintor mallorquín afirmó que "el proceso de una obra es parte de la obra" y confesó que "cada día" trata de averiguar "qué sentido tiene lo que hago; lo peor de todo es pensar que el trabajo artístico no tiene sentido", algo que, según dijo, le pasa a menudo.
Barceló contó que necesita trabajar solo y que cuando quiere "desconectar" escucha a "Bach, Miles Davis, Hendrix o Camarón", también la radio e incluso "partidos de fútbol antiguos".
El creador de Felanitx también aludió a las connotaciones sexuales del trabajo con barro, una de las constantes de su obra, puesto que ese material, "el más primigenio", "es carnal y tiene memoria, como la piel", argumentó.
El ciclo Cine y Arte, en el que se enmarcaba el coloquio, continuará hoy con la proyección de El mar de Barceló y mañana, con Mar de fang, ambas a las 20,30, en CaixaFórum (plaça Weyler).

Fuente: G. RODAS.

sábado, 1 de octubre de 2011

75. RIERA FERRARI, Joan;´Me he inventado el drama de la roca mallorquina´

Entrevista de Matías Vallés. 01-10-2011.


Joan Riera Ferrari (Manacor, 1942), nieto de italiano, pintó su primer cuadro a los ocho años. Estudió Bellas Artes en Barcelona, regresó a su ciudad natal y trabajó en la decoración de hoteles como Tucán, Cala d´Or Garden o Robinson. Su pintura de grosor inusitado simboliza una visión personal de la costa mallorquina, que ha derivado hacia la escultura y la joyería.







Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Queda algo por pintar?"
–Me falta tiempo para lo que me queda por pintar. Me llaman en Joan de ses roques, pero hago otras cosas. Pinté mi primer cuadro a los ocho años, con una caja de pinturas que me regalaron a la muerte de mi madre.

–Usted pinta de frente.
–Pinto encima de una mesa, no podría utilizar caballete para sostener cuadros en que el grosor de la obra alcanza los 25 centímetros. Soy un mártir de la materia. Al principio realizaba paisajes costeros típicos, hasta que me centré en las rocas mallorquinas por sí mismas, no he visto nada igual en otras zonas del Mediterráneo.

–Esos peñascos parecen salidos de su cabeza.
–Mi pintura no tiene nada que ver con Mallorca, sólo con el drama de la roca mallorquina, que me he inventado. Cojo la barca y doy una vuelta. Una vez en el estudio, hago una composición de lo que he visto.

–En sus cuadros faltan los simpáticos chalets.
–Prefiero pintar el envejecimiento del mineral, sin construcciones humanas ni tampoco vegetación. La roca es la frontera con el resto del mundo.

–Le preocupa más la supervivencia física que estética de sus obras.
–Someto a todos mis cuadros a un chorro de agua a presión de 120 atmósferas, por eso se conservan perfectamente décadas después. Han de durar, me fabrico mi propia pintura. Hace poco me vendieron un látex no muy correcto. Aparecieron crujidos, y retiré las obras del mercado. Si una pintura no me satisface, la quemo.

–Los artistas mallorquines pintan en alemán.
–Este año hay muchos suizos, pero nunca pienso en los clientes. En mi vida me he propuesto que me compraran un cuadro, que vengan si les gusta. Con la crisis, el número de compradores ha bajado un 25 por ciento.

–¿Retrataría a su compatriota Rafael Nadal?
–Le he retratado dos veces, y ahora pintaré a su novia. Le regalé los retratos, le gustaron y se interesó por los detalles de la pintura. Admiro mucho a Rafael Nadal, sobre todo porque es una gran persona.

–También retrató a Amparo Muñoz y María José Cantudo, las musas de la transición.
–Amparo Muñoz es la mujer más bella que he visto jamás en persona, y en las fotos se perdía la mitad de su belleza. La Cantudo no era tan guapa, pero ganaba mucho por su fotogenia.

–El Cristo de Riera Ferrari escandalizó a Manacor.
–Supongo que fue la primera instalación montada en Mallorca. Era el año 1968, y coloqué al Cristo del revés, cabeza abajo, en la iglesia donde Martín Descalzo iba a explicar el Concilio. El conferenciante me dijo que "has tenido una idea genial". Sin embargo, me escupían por la calle, mi teléfono sonaba a todas horas con llamadas insultantes y el cardenal Tarancón se refirió a mí como "el subnormal de Manacor". Yo sólo quería un golpe de aire que renovara las imágenes cubiertas de polvo.

–Me impresionó que la bailarina Alicia Alonso siempre cite a la prensa en un piso repleto de cuadros de Riera Ferrari.
–No lo sabía, pero tengo más clientes fuera de Mallorca que dentro. En California, en Alemania, en Bélgica.

–Los artistas no deberían ser joviales y con buen humor.
–No entiendo por qué. Los jóvenes creadores no han padecido una guerra ni han pasado hambre, no hay que sufrir por gusto. Yo no soy conceptual, sino clásico, y pienso como Picasso que las musas te han de coger trabajando, en vez de tomando una cerveza en el mar.

–¿Pintando mucho se acaba pintando peor?
–Sí, y yo lo hago. Ahora he estado un mes sin pintar ni un solo cuadro, nunca me había pasado.

–¿Cuando pintaba a efebos nubios le hablaron de la revolución egipcia?
–Los nubios no se alteran por nada. Le pregunté a uno por qué no tenían luz y me contestó que "si la tuviéramos, pisaríamos nuestras sombras". En cambio, un catedrático de Egiptología de El Cairo ya me dijo hace dos años que se estaba preparando algo gordo.

–Diseña joyas con gambas, qué sacrilegio.
–¿Por qué? Le doy la forma que quiero a un caracol de mar o una medusa, también busco el metal más apropiado. Ahora hago una colección de gaviotas, porque es un animal de diseño perfecto, compuesto por siete aros según demostraré.

–¿Estaría dispuesto a destruir toda su obra, a cambio de que le permitieran volver a empezar?
–Miquel Angel Riera me planteó si daría una hora de vida, a cambio de entrar en las enciclopedias y de recibir todos los premios. Le respondí que no, y tampoco aceptaría tu trato. No me gustaría volverme joven, me encuentro a gusto.

–¿Son las rocas o es la luz?
–Las rocas, yo les pongo la luz que quiero. En 1990 vi por primera vez la Serra de Tramuntana desde el mar.

domingo, 25 de septiembre de 2011

791. 'Los pasos dobles' conquista la Concha de Oro en San Sebastián.

Rodada en Mali, toma como detonante el corpus artístico de Miquel Barcelò



La 59 edición del Festival de San Sebastián ha hecho una firme apuesta por el cine de autor en su palmarés, coronando con la Concha de Oro a "Los pasos dobles", de Isaki Lacuesta, y otorgando los premios de dirección e interpretación a "Adikos Kosmos", del griego Filippo Tsitos.

María León, que ha ganado la Concha de Plata a la mejor actriz por "La voz dormida", de Benito Zambrano, y Julie Delpy con el Premio Especial del Jurado por "Le Skylab" hicieron de contrapeso con sus sobresalientes trabajos en cintas más accesibles para el público mayoritario.

Con la Concha de Oro a Isaki Lacuesta, el máximo premio del único festival de cine en España con la categoría A vuelve al terreno nacional después de nueve años -desde "Los lunes al sol"- y por duodécima vez, y esta victoria ha vuelto a dejar patente la grieta que se abre entre las decisiones del jurado y las opiniones de la crítica.

El premio para "Los pasos dobles", recibido con abucheos en la sala de prensa, ha reafirmado a un director siempre abierto a nuevos lenguajes y a experimentos formales, y que esta vez ha entrado en vínculo creativo con el artista Miquel Barceló, quien ha enviado un mensaje al final definiendo la cinta como una convergencia de "microminorías orgullosas".

Rodada en Mali, tomando como detonante el corpus artístico de Miquel Barcelò y usando como hilo argumento la búsqueda de las pinturas enterradas del francés François Augiréras, "Los pasos dobles" es un juego de máscaras, de historias que aparecen y desaparecen y de leyendas africanas mezcladas en un cine abstracto y arriesgado.

Y Lacuesta, que con su primera cinta de ficción "Los condenados", ya había ganado el premio FIPRESCI hace dos años y ha presentado en esta edición su documental "El cuaderno de barro", ha animado al espectador, que pude ver la película en las salas comerciales desde ayer, a atreverse con ese cine descrito como "ilegible".

"La pintura, como el cine, está hecha de la unión de opuestos", resumía Barceló, y el segundo premio en importancia, el premio especial del jurado, ha sido para un cine fresco, ligero y accesible de Julie Delpy y su comedia coral veraniega "La Skylab", en la que recrea con gracia y profundidad su infancia en Bretaña en 1979.

En un palmarés lleno de sorpresas, solo la Concha de Plata a la mejor actriz para María León por su trabajo en "La voz dormida", de Benito Zambrano, sonó a premio de conciliación por parte del jurado presidido por Frances McDormand.

Derramando tantas lágrimas como las que provocó en las plateas la película con la que hace su deslumbrante debut, León ha agradecido con la misma frescura que muestra en la pantalla: "Ya puedo decir que me he sentido una princesa no solo en el día de mi primera comunión".

Casi tan sorprendente como la Concha de Oro ha sido la doble victoria de "Adikos Kosmos", de Filippos Tsitos, cinta griega que bebe de la tragicomedia de las vidas apáticas de Aki Kaurismäki y que, con la interpretación también premiada de Antonis Kafetzopoulos, presenta la crisis no económica sino de valores que se le presenta a un veterano policía ateniense.

Mientras tanto, el maestro japonés Hirokazu Kore-eda se conformaba con el premio al mejor guión por "Milagro" y aparecía en el escenario en zapatillas, y como grandes perdedoras se dibujaban el sublime melodrama de Terence Davies "The Deep Blue Sea" y el thriller de Enrique Urbizu "No habrá paz para los malvados".

Cerrando los premios de la Sección Oficial, la mejor fotografía era para la vapuleada cinta sueca "Happy End", de Björn Runge.

Además, en la gala de clausura que se ha celebrado en el Kursaal de San Sebastián se han entregado los premios de Horizontes Latinos, que han destacado a la cinta "Las acacias", del argentino Pablo Giorgielli, y el premio Kutxa Nuevos Directores para la cinta alemana "The River Used to Be a Man", de Jan Zabeil.

Los premios por votación popular fueron para "The Artist", de Michel Hazanavizius -premio del público-; "Y ahora adónde vamos", de Nadine Labaki -premio europeo del público- y "Will Bill", de Dexter Fletcher -premio de la juventud.

Finalmente, el premio FIPRESCI de la crítica internacional ha recaído en la cinta portuguesa "Sangre de mi sangre", de Joao Canijo.

Además, en la gala de clausura que se ha celebrado en el Kursaal de San Sebastián se han entregado los premios de Horizontes Latinos, que han destacado a la cinta "Las acacias", del argentino Pablo Giorgielli, y el premio Kutxa Nuevos Directores para la cinta alemana "The River Used to Be a Man", de Jan Zabeil.

Los premios por votación popular fueron para "The Artist", de Michel Hazanavizius -premio del público-; "Y ahora adónde vamos", de Nadine Labaki -premio europeo del público- y "Will Bill", de Dexter Fletcher -premio de la juventud.

Finalmente, el premio FIPRESCI de la crítica internacional ha recaído en la cinta portuguesa "Sangre de mi sangre", de Joao Canijo.

72. Los baños árabes de Palma.

El único monumento islámico conservado en Ciutat se encuentra en los jardines de Can Fontiroig y su acceso está en la calle Portella.


En el año 902, Abd Allah, emir omeya de Córdoba, ordenó la ocupación de las Baleares. Tras su conquista nombró como gobernador de las islas a Isam al Jawlani. Éste ocupó el cargo a lo largo de diez años y durante este período se dedicó a construir "en la ciudad mezquitas, posadas y baños" (Rosselló Bordoy, 1956). A partir de entonces Palma, convertida ahora en Madina Mayurqa, experimentó un importante período de expansión demográfico y urbano. En 1200 esta ciudad competía con las mejores de Al-Andalus, sólo Córdoba, Sevilla, Toledo o Almería les ganaban en importancia. Cuatro mil casas; cuarenta ocho hornos; ciento veintiséis huertos; cincuenta y dos obradores; nuevas murallas, mucho más largas y poderosas que las antiguas romanas; un palacio sobre el mar… Todo este inmenso legado, ¿dónde se encuentra? ¿Dónde se esconde?
Durante siglos, estas preguntas han rondado sobre las cabezas, tanto de los mallorquines curiosos de conocer el pasado de la ciudad, como de los viajeros que nos han visitado con inquietudes culturales. ¿Cómo es posible que queden tan pocos restos arquitectónicos de la época islámica en la isla?
Hoy en día sabemos que, a pesar de la importancia y dimensión de Madina Mayurqa, ésta, al convertirse en Ciutat de Mallorques, fue cambiando paulatinamente su aspecto "árabe" al "gótico" o feudal. El historiador Gabriel Llompart, hace unos años nos descubrió un comentario escrito en el siglo XV, en el que hacía constatar que Palma había perdido cualquier vestigio arabesco. El castillo de la Almudaina, las puertas del Temple, algunas casonas que se esparcen por el centro histórico, algún trazo de las murallas que sobrevivieron al siglo XX… todos ellos, sin duda alguna, poseen estructuras arquitectónicas islámicas, pero perdieron hace tiempo su aspecto original. Realmente, sólo nos queda un edificio con la suficiente entidad que nos permita decir que estamos ante un monumento de época islámica: los Baños Árabes, también conocidos por los Baños de la Portella, al ser en esa calle donde se encuentra el acceso principal de Can Fontiroig, propiedad donde está ubicada la construcción árabe.
Los baños, tanto públicos como privados, fueron lugares corrientes en Palma. En el libro del Repartiment aparecen algunos de ellos, concretamente se citan los públicos. Parece ser que los Baños Árabes de la calle Portella debieron ser privados, pues no hay ninguna pista de ellos en el Repartiment.
De esta manera, los Baños Árabes se localizan en los bellos jardines de Can Fontiroig. Los jardines y la casa están separados por una vía pública, la calle de Can Serra, por lo que se comunican a través de una pasarela o puente. Ahora ya han desaparecido muchos de ellos, pero antes no era extraño que las casas tuviesen puentes que cruzasen calles para acceder al jardín o a otras estancias de la casa. Uno de esos puentes más famosos era el de Can Torrella, hoy desaparecido, o el de Can Formiguera que todavía se puede ver en la misma calle de Can Serra. De todas formas, a los Baños Árabes se puede acceder directamente desde la calle de Can Serra. Una de las descripciones más antiguas sobre los baños es la que se publicó en Madrid en 1871 en la Revista de Construcciones Civiles: "…junto al convento de Santa Clara, hállase situada la construcción conocida con el nombre de Los baños árabes, pequeña sala cuadrada que se adosa por dos de sus lados a otros edificios, en parte, seguramente tan antiguos como aquella".
Al monumento se accede desde un lateral del jardín y se entra a través de un portal que describe un arco de herradura –Luis Ripoll, bajo el pseudónimo de Aliquid, dejó escrito en Panorama Balear, que se trata de una puerta neo-árabe–. En la actualidad, a parte de unas pequeñas salas anexas, el monumento se concentra en un espacio central. Ese lugar estaba destinado a los baños de vapor. La sala, a pesar de la rudeza y el primitivismo, es de una extraordinaria belleza. Describiendo una planta cuadrada, en la parte central se erigen doce columnas unidas entre sí mediante arcos de herradura, sobre los cuales se levantan las pechinas, y en ellas descansa una cúpula de media naranja. Ésta última, junto a los capiteles de las columnas son quizás los elementos arquitectónicos más destacados. Llama la atención la diversidad en la traza de los capiteles. Parecen de épocas diversas, dando la impresión de que fueron "reciclados" de edificios más antiguos al construirse el monumento.
La datación de los Baños Árabes ha sido una incógnita durante muchos años. Los más osados se atrevían a situar los orígenes del edificio allá por los siglos X u XI. Ahora bien, las excavaciones arqueológicas que tuvieron lugar hace unos años en el interior del convento de Santa Clara, concretamente en unas salas confrontantes con los Baños, se pudo comprobar que esa área de la antigua Madina Mayurqa fue literalmente arrasada durante la razia pisano-catalana de 1115. Por tanto, conociendo este dato, podemos afirmar que los baños datan del siglo XII, construidos seguramente en época almorávide.
En opinión de Guillem Rosselló-Bordoy, "en si mismo, el edificio no tiene ningún valor arquitectónico ni artístico, pero, es interesante por el hecho de ser el único monumento declaradamente musulmán conservado en Mallorca. Así, pues, es ese valor emocional el que nos obliga a otorgarle un especial interés". Durante estos últimos cincuenta años, los Baños Árabes se han dado a conocer. La posibilidad de poderlos visitar ha incrementado su interés, hasta tal punto que hoy en día se pueden considerar uno de los pequeños tesoros de la Palma monumental.

Fuente: BARTOMEU BESTARD. CRONISTA OFICIAL DE PALMA

jueves, 22 de septiembre de 2011

72. GAUDÍ, Antoni. Reforma de la Seu.

Gambús analiza el papel de los reyes de Mallorca en la reforma litúrgica de la Seu
La historiadora aporta documentación inédita durante las I Jornadas de Estudios Históricos de la Catedral.







Segundo día de las I Jornadas de Estudios Históricos de la Seu. Tras la ponencia de Xavier Carbonell sobre las primeras imágenes musicales de la Catedral, llega el turno de Mercè Gambús, investigadora principal del Grup de Conservació del Patrimoni Artístic i Religiós de la UIB. La experta mostró documentación inédita rastreada en diversos archivos sobre el papel de los reyes isleños en el plan de reforma de la Catedral (1904-1905). Gambús ha buceado durante años en el Arxiu del Regne, en el capitular y en el diocesano. Asimismo dio con una serie de fotografías en la biblioteca Lluís Alemany. La historiadora se centró en la reforma que Gaudí emprendió y que está sin acabar a día de hoy.
El coordinador de las jornadas, Pere Fullana, explicó a este diario que los temas que ayer se expusieron, a diferencia del día de apertura, se centraron sobre todo en temas culturales como la música o la pintura. "También se ha hablado de hasta qué punto la capilla Real tuvo la función de mausoleo para los monarcas de la isla y hasta qué punto este extremo condicionó a Gaudí en su reforma", añadió. En este sentido, indicó que el arquitecto catalán "lo que hizo es recuperar la capilla como espacio de entierro real. Intentó volver a los orígenes", continúa.
Por la tarde, les llegó el turno a Josep Joaquim Esteve (habló de los primeros tipos de música que se escucharon en el templo) y Antònia Juan, quien se centró en la intervención en el Portal del Mirador. "La exposición de esta historiadora es sobre algo posterior a lo que hemos propuesto para este año (la época de Jaume II), pero una de las finalidades del ciclo es también dar cabida a especialistas que estén a día de hoy estudiando aspectos de la Catedral".
El propio Fullana centró su comunicación en los viajeros, eruditos e historiadores románticos que visitaron la tumba de Jaume II en la Seu. "He hecho un repaso a los libros de viajes de los siglos XVIII y XIX y he encontrado muchos textos en los que se describe ese momento de descubrimiento del sepulcro", apunta. Fullana recuerda a George Sand o a Vuillier, quien relata de manera romántica cómo destapaban la lápida y se armaban de antorchas para examinar lo que había dentro.
Antoni Pons, Francesc Molina y Elvira González cerraron el programa. Esta última investigadora explicó cómo se está elaborando el catálogo de artes suntuarias de la Catedral.

Fuente: M. E. V.