Rodada en Mali, toma como detonante el corpus artístico de Miquel Barcelò
La 59 edición del Festival de San Sebastián ha hecho una firme apuesta por el cine de autor en su palmarés, coronando con la Concha de Oro a "Los pasos dobles", de Isaki Lacuesta, y otorgando los premios de dirección e interpretación a "Adikos Kosmos", del griego Filippo Tsitos.
María León, que ha ganado la Concha de Plata a la mejor actriz por "La voz dormida", de Benito Zambrano, y Julie Delpy con el Premio Especial del Jurado por "Le Skylab" hicieron de contrapeso con sus sobresalientes trabajos en cintas más accesibles para el público mayoritario.
Con la Concha de Oro a Isaki Lacuesta, el máximo premio del único festival de cine en España con la categoría A vuelve al terreno nacional después de nueve años -desde "Los lunes al sol"- y por duodécima vez, y esta victoria ha vuelto a dejar patente la grieta que se abre entre las decisiones del jurado y las opiniones de la crítica.
El premio para "Los pasos dobles", recibido con abucheos en la sala de prensa, ha reafirmado a un director siempre abierto a nuevos lenguajes y a experimentos formales, y que esta vez ha entrado en vínculo creativo con el artista Miquel Barceló, quien ha enviado un mensaje al final definiendo la cinta como una convergencia de "microminorías orgullosas".
Rodada en Mali, tomando como detonante el corpus artístico de Miquel Barcelò y usando como hilo argumento la búsqueda de las pinturas enterradas del francés François Augiréras, "Los pasos dobles" es un juego de máscaras, de historias que aparecen y desaparecen y de leyendas africanas mezcladas en un cine abstracto y arriesgado.
Y Lacuesta, que con su primera cinta de ficción "Los condenados", ya había ganado el premio FIPRESCI hace dos años y ha presentado en esta edición su documental "El cuaderno de barro", ha animado al espectador, que pude ver la película en las salas comerciales desde ayer, a atreverse con ese cine descrito como "ilegible".
"La pintura, como el cine, está hecha de la unión de opuestos", resumía Barceló, y el segundo premio en importancia, el premio especial del jurado, ha sido para un cine fresco, ligero y accesible de Julie Delpy y su comedia coral veraniega "La Skylab", en la que recrea con gracia y profundidad su infancia en Bretaña en 1979.
En un palmarés lleno de sorpresas, solo la Concha de Plata a la mejor actriz para María León por su trabajo en "La voz dormida", de Benito Zambrano, sonó a premio de conciliación por parte del jurado presidido por Frances McDormand.
Derramando tantas lágrimas como las que provocó en las plateas la película con la que hace su deslumbrante debut, León ha agradecido con la misma frescura que muestra en la pantalla: "Ya puedo decir que me he sentido una princesa no solo en el día de mi primera comunión".
Casi tan sorprendente como la Concha de Oro ha sido la doble victoria de "Adikos Kosmos", de Filippos Tsitos, cinta griega que bebe de la tragicomedia de las vidas apáticas de Aki Kaurismäki y que, con la interpretación también premiada de Antonis Kafetzopoulos, presenta la crisis no económica sino de valores que se le presenta a un veterano policía ateniense.
Mientras tanto, el maestro japonés Hirokazu Kore-eda se conformaba con el premio al mejor guión por "Milagro" y aparecía en el escenario en zapatillas, y como grandes perdedoras se dibujaban el sublime melodrama de Terence Davies "The Deep Blue Sea" y el thriller de Enrique Urbizu "No habrá paz para los malvados".
Cerrando los premios de la Sección Oficial, la mejor fotografía era para la vapuleada cinta sueca "Happy End", de Björn Runge.
Además, en la gala de clausura que se ha celebrado en el Kursaal de San Sebastián se han entregado los premios de Horizontes Latinos, que han destacado a la cinta "Las acacias", del argentino Pablo Giorgielli, y el premio Kutxa Nuevos Directores para la cinta alemana "The River Used to Be a Man", de Jan Zabeil.
Los premios por votación popular fueron para "The Artist", de Michel Hazanavizius -premio del público-; "Y ahora adónde vamos", de Nadine Labaki -premio europeo del público- y "Will Bill", de Dexter Fletcher -premio de la juventud.
Finalmente, el premio FIPRESCI de la crítica internacional ha recaído en la cinta portuguesa "Sangre de mi sangre", de Joao Canijo.
Además, en la gala de clausura que se ha celebrado en el Kursaal de San Sebastián se han entregado los premios de Horizontes Latinos, que han destacado a la cinta "Las acacias", del argentino Pablo Giorgielli, y el premio Kutxa Nuevos Directores para la cinta alemana "The River Used to Be a Man", de Jan Zabeil.
Los premios por votación popular fueron para "The Artist", de Michel Hazanavizius -premio del público-; "Y ahora adónde vamos", de Nadine Labaki -premio europeo del público- y "Will Bill", de Dexter Fletcher -premio de la juventud.
Finalmente, el premio FIPRESCI de la crítica internacional ha recaído en la cinta portuguesa "Sangre de mi sangre", de Joao Canijo.
domingo, 25 de septiembre de 2011
72. Los baños árabes de Palma.
El único monumento islámico conservado en Ciutat se encuentra en los jardines de Can Fontiroig y su acceso está en la calle Portella.
En el año 902, Abd Allah, emir omeya de Córdoba, ordenó la ocupación de las Baleares. Tras su conquista nombró como gobernador de las islas a Isam al Jawlani. Éste ocupó el cargo a lo largo de diez años y durante este período se dedicó a construir "en la ciudad mezquitas, posadas y baños" (Rosselló Bordoy, 1956). A partir de entonces Palma, convertida ahora en Madina Mayurqa, experimentó un importante período de expansión demográfico y urbano. En 1200 esta ciudad competía con las mejores de Al-Andalus, sólo Córdoba, Sevilla, Toledo o Almería les ganaban en importancia. Cuatro mil casas; cuarenta ocho hornos; ciento veintiséis huertos; cincuenta y dos obradores; nuevas murallas, mucho más largas y poderosas que las antiguas romanas; un palacio sobre el mar… Todo este inmenso legado, ¿dónde se encuentra? ¿Dónde se esconde?
Durante siglos, estas preguntas han rondado sobre las cabezas, tanto de los mallorquines curiosos de conocer el pasado de la ciudad, como de los viajeros que nos han visitado con inquietudes culturales. ¿Cómo es posible que queden tan pocos restos arquitectónicos de la época islámica en la isla?
Hoy en día sabemos que, a pesar de la importancia y dimensión de Madina Mayurqa, ésta, al convertirse en Ciutat de Mallorques, fue cambiando paulatinamente su aspecto "árabe" al "gótico" o feudal. El historiador Gabriel Llompart, hace unos años nos descubrió un comentario escrito en el siglo XV, en el que hacía constatar que Palma había perdido cualquier vestigio arabesco. El castillo de la Almudaina, las puertas del Temple, algunas casonas que se esparcen por el centro histórico, algún trazo de las murallas que sobrevivieron al siglo XX… todos ellos, sin duda alguna, poseen estructuras arquitectónicas islámicas, pero perdieron hace tiempo su aspecto original. Realmente, sólo nos queda un edificio con la suficiente entidad que nos permita decir que estamos ante un monumento de época islámica: los Baños Árabes, también conocidos por los Baños de la Portella, al ser en esa calle donde se encuentra el acceso principal de Can Fontiroig, propiedad donde está ubicada la construcción árabe.
Los baños, tanto públicos como privados, fueron lugares corrientes en Palma. En el libro del Repartiment aparecen algunos de ellos, concretamente se citan los públicos. Parece ser que los Baños Árabes de la calle Portella debieron ser privados, pues no hay ninguna pista de ellos en el Repartiment.
De esta manera, los Baños Árabes se localizan en los bellos jardines de Can Fontiroig. Los jardines y la casa están separados por una vía pública, la calle de Can Serra, por lo que se comunican a través de una pasarela o puente. Ahora ya han desaparecido muchos de ellos, pero antes no era extraño que las casas tuviesen puentes que cruzasen calles para acceder al jardín o a otras estancias de la casa. Uno de esos puentes más famosos era el de Can Torrella, hoy desaparecido, o el de Can Formiguera que todavía se puede ver en la misma calle de Can Serra. De todas formas, a los Baños Árabes se puede acceder directamente desde la calle de Can Serra. Una de las descripciones más antiguas sobre los baños es la que se publicó en Madrid en 1871 en la Revista de Construcciones Civiles: "…junto al convento de Santa Clara, hállase situada la construcción conocida con el nombre de Los baños árabes, pequeña sala cuadrada que se adosa por dos de sus lados a otros edificios, en parte, seguramente tan antiguos como aquella".
Al monumento se accede desde un lateral del jardín y se entra a través de un portal que describe un arco de herradura –Luis Ripoll, bajo el pseudónimo de Aliquid, dejó escrito en Panorama Balear, que se trata de una puerta neo-árabe–. En la actualidad, a parte de unas pequeñas salas anexas, el monumento se concentra en un espacio central. Ese lugar estaba destinado a los baños de vapor. La sala, a pesar de la rudeza y el primitivismo, es de una extraordinaria belleza. Describiendo una planta cuadrada, en la parte central se erigen doce columnas unidas entre sí mediante arcos de herradura, sobre los cuales se levantan las pechinas, y en ellas descansa una cúpula de media naranja. Ésta última, junto a los capiteles de las columnas son quizás los elementos arquitectónicos más destacados. Llama la atención la diversidad en la traza de los capiteles. Parecen de épocas diversas, dando la impresión de que fueron "reciclados" de edificios más antiguos al construirse el monumento.
La datación de los Baños Árabes ha sido una incógnita durante muchos años. Los más osados se atrevían a situar los orígenes del edificio allá por los siglos X u XI. Ahora bien, las excavaciones arqueológicas que tuvieron lugar hace unos años en el interior del convento de Santa Clara, concretamente en unas salas confrontantes con los Baños, se pudo comprobar que esa área de la antigua Madina Mayurqa fue literalmente arrasada durante la razia pisano-catalana de 1115. Por tanto, conociendo este dato, podemos afirmar que los baños datan del siglo XII, construidos seguramente en época almorávide.
En opinión de Guillem Rosselló-Bordoy, "en si mismo, el edificio no tiene ningún valor arquitectónico ni artístico, pero, es interesante por el hecho de ser el único monumento declaradamente musulmán conservado en Mallorca. Así, pues, es ese valor emocional el que nos obliga a otorgarle un especial interés". Durante estos últimos cincuenta años, los Baños Árabes se han dado a conocer. La posibilidad de poderlos visitar ha incrementado su interés, hasta tal punto que hoy en día se pueden considerar uno de los pequeños tesoros de la Palma monumental.
Fuente: BARTOMEU BESTARD. CRONISTA OFICIAL DE PALMA
En el año 902, Abd Allah, emir omeya de Córdoba, ordenó la ocupación de las Baleares. Tras su conquista nombró como gobernador de las islas a Isam al Jawlani. Éste ocupó el cargo a lo largo de diez años y durante este período se dedicó a construir "en la ciudad mezquitas, posadas y baños" (Rosselló Bordoy, 1956). A partir de entonces Palma, convertida ahora en Madina Mayurqa, experimentó un importante período de expansión demográfico y urbano. En 1200 esta ciudad competía con las mejores de Al-Andalus, sólo Córdoba, Sevilla, Toledo o Almería les ganaban en importancia. Cuatro mil casas; cuarenta ocho hornos; ciento veintiséis huertos; cincuenta y dos obradores; nuevas murallas, mucho más largas y poderosas que las antiguas romanas; un palacio sobre el mar… Todo este inmenso legado, ¿dónde se encuentra? ¿Dónde se esconde?
Durante siglos, estas preguntas han rondado sobre las cabezas, tanto de los mallorquines curiosos de conocer el pasado de la ciudad, como de los viajeros que nos han visitado con inquietudes culturales. ¿Cómo es posible que queden tan pocos restos arquitectónicos de la época islámica en la isla?
Hoy en día sabemos que, a pesar de la importancia y dimensión de Madina Mayurqa, ésta, al convertirse en Ciutat de Mallorques, fue cambiando paulatinamente su aspecto "árabe" al "gótico" o feudal. El historiador Gabriel Llompart, hace unos años nos descubrió un comentario escrito en el siglo XV, en el que hacía constatar que Palma había perdido cualquier vestigio arabesco. El castillo de la Almudaina, las puertas del Temple, algunas casonas que se esparcen por el centro histórico, algún trazo de las murallas que sobrevivieron al siglo XX… todos ellos, sin duda alguna, poseen estructuras arquitectónicas islámicas, pero perdieron hace tiempo su aspecto original. Realmente, sólo nos queda un edificio con la suficiente entidad que nos permita decir que estamos ante un monumento de época islámica: los Baños Árabes, también conocidos por los Baños de la Portella, al ser en esa calle donde se encuentra el acceso principal de Can Fontiroig, propiedad donde está ubicada la construcción árabe.
Los baños, tanto públicos como privados, fueron lugares corrientes en Palma. En el libro del Repartiment aparecen algunos de ellos, concretamente se citan los públicos. Parece ser que los Baños Árabes de la calle Portella debieron ser privados, pues no hay ninguna pista de ellos en el Repartiment.
De esta manera, los Baños Árabes se localizan en los bellos jardines de Can Fontiroig. Los jardines y la casa están separados por una vía pública, la calle de Can Serra, por lo que se comunican a través de una pasarela o puente. Ahora ya han desaparecido muchos de ellos, pero antes no era extraño que las casas tuviesen puentes que cruzasen calles para acceder al jardín o a otras estancias de la casa. Uno de esos puentes más famosos era el de Can Torrella, hoy desaparecido, o el de Can Formiguera que todavía se puede ver en la misma calle de Can Serra. De todas formas, a los Baños Árabes se puede acceder directamente desde la calle de Can Serra. Una de las descripciones más antiguas sobre los baños es la que se publicó en Madrid en 1871 en la Revista de Construcciones Civiles: "…junto al convento de Santa Clara, hállase situada la construcción conocida con el nombre de Los baños árabes, pequeña sala cuadrada que se adosa por dos de sus lados a otros edificios, en parte, seguramente tan antiguos como aquella".
Al monumento se accede desde un lateral del jardín y se entra a través de un portal que describe un arco de herradura –Luis Ripoll, bajo el pseudónimo de Aliquid, dejó escrito en Panorama Balear, que se trata de una puerta neo-árabe–. En la actualidad, a parte de unas pequeñas salas anexas, el monumento se concentra en un espacio central. Ese lugar estaba destinado a los baños de vapor. La sala, a pesar de la rudeza y el primitivismo, es de una extraordinaria belleza. Describiendo una planta cuadrada, en la parte central se erigen doce columnas unidas entre sí mediante arcos de herradura, sobre los cuales se levantan las pechinas, y en ellas descansa una cúpula de media naranja. Ésta última, junto a los capiteles de las columnas son quizás los elementos arquitectónicos más destacados. Llama la atención la diversidad en la traza de los capiteles. Parecen de épocas diversas, dando la impresión de que fueron "reciclados" de edificios más antiguos al construirse el monumento.
La datación de los Baños Árabes ha sido una incógnita durante muchos años. Los más osados se atrevían a situar los orígenes del edificio allá por los siglos X u XI. Ahora bien, las excavaciones arqueológicas que tuvieron lugar hace unos años en el interior del convento de Santa Clara, concretamente en unas salas confrontantes con los Baños, se pudo comprobar que esa área de la antigua Madina Mayurqa fue literalmente arrasada durante la razia pisano-catalana de 1115. Por tanto, conociendo este dato, podemos afirmar que los baños datan del siglo XII, construidos seguramente en época almorávide.
En opinión de Guillem Rosselló-Bordoy, "en si mismo, el edificio no tiene ningún valor arquitectónico ni artístico, pero, es interesante por el hecho de ser el único monumento declaradamente musulmán conservado en Mallorca. Así, pues, es ese valor emocional el que nos obliga a otorgarle un especial interés". Durante estos últimos cincuenta años, los Baños Árabes se han dado a conocer. La posibilidad de poderlos visitar ha incrementado su interés, hasta tal punto que hoy en día se pueden considerar uno de los pequeños tesoros de la Palma monumental.
Fuente: BARTOMEU BESTARD. CRONISTA OFICIAL DE PALMA
jueves, 22 de septiembre de 2011
72. GAUDÍ, Antoni. Reforma de la Seu.
Gambús analiza el papel de los reyes de Mallorca en la reforma litúrgica de la Seu
La historiadora aporta documentación inédita durante las I Jornadas de Estudios Históricos de la Catedral.
Segundo día de las I Jornadas de Estudios Históricos de la Seu. Tras la ponencia de Xavier Carbonell sobre las primeras imágenes musicales de la Catedral, llega el turno de Mercè Gambús, investigadora principal del Grup de Conservació del Patrimoni Artístic i Religiós de la UIB. La experta mostró documentación inédita rastreada en diversos archivos sobre el papel de los reyes isleños en el plan de reforma de la Catedral (1904-1905). Gambús ha buceado durante años en el Arxiu del Regne, en el capitular y en el diocesano. Asimismo dio con una serie de fotografías en la biblioteca Lluís Alemany. La historiadora se centró en la reforma que Gaudí emprendió y que está sin acabar a día de hoy.
El coordinador de las jornadas, Pere Fullana, explicó a este diario que los temas que ayer se expusieron, a diferencia del día de apertura, se centraron sobre todo en temas culturales como la música o la pintura. "También se ha hablado de hasta qué punto la capilla Real tuvo la función de mausoleo para los monarcas de la isla y hasta qué punto este extremo condicionó a Gaudí en su reforma", añadió. En este sentido, indicó que el arquitecto catalán "lo que hizo es recuperar la capilla como espacio de entierro real. Intentó volver a los orígenes", continúa.
Por la tarde, les llegó el turno a Josep Joaquim Esteve (habló de los primeros tipos de música que se escucharon en el templo) y Antònia Juan, quien se centró en la intervención en el Portal del Mirador. "La exposición de esta historiadora es sobre algo posterior a lo que hemos propuesto para este año (la época de Jaume II), pero una de las finalidades del ciclo es también dar cabida a especialistas que estén a día de hoy estudiando aspectos de la Catedral".
El propio Fullana centró su comunicación en los viajeros, eruditos e historiadores románticos que visitaron la tumba de Jaume II en la Seu. "He hecho un repaso a los libros de viajes de los siglos XVIII y XIX y he encontrado muchos textos en los que se describe ese momento de descubrimiento del sepulcro", apunta. Fullana recuerda a George Sand o a Vuillier, quien relata de manera romántica cómo destapaban la lápida y se armaban de antorchas para examinar lo que había dentro.
Antoni Pons, Francesc Molina y Elvira González cerraron el programa. Esta última investigadora explicó cómo se está elaborando el catálogo de artes suntuarias de la Catedral.
Fuente: M. E. V.
La historiadora aporta documentación inédita durante las I Jornadas de Estudios Históricos de la Catedral.
Segundo día de las I Jornadas de Estudios Históricos de la Seu. Tras la ponencia de Xavier Carbonell sobre las primeras imágenes musicales de la Catedral, llega el turno de Mercè Gambús, investigadora principal del Grup de Conservació del Patrimoni Artístic i Religiós de la UIB. La experta mostró documentación inédita rastreada en diversos archivos sobre el papel de los reyes isleños en el plan de reforma de la Catedral (1904-1905). Gambús ha buceado durante años en el Arxiu del Regne, en el capitular y en el diocesano. Asimismo dio con una serie de fotografías en la biblioteca Lluís Alemany. La historiadora se centró en la reforma que Gaudí emprendió y que está sin acabar a día de hoy.
El coordinador de las jornadas, Pere Fullana, explicó a este diario que los temas que ayer se expusieron, a diferencia del día de apertura, se centraron sobre todo en temas culturales como la música o la pintura. "También se ha hablado de hasta qué punto la capilla Real tuvo la función de mausoleo para los monarcas de la isla y hasta qué punto este extremo condicionó a Gaudí en su reforma", añadió. En este sentido, indicó que el arquitecto catalán "lo que hizo es recuperar la capilla como espacio de entierro real. Intentó volver a los orígenes", continúa.
Por la tarde, les llegó el turno a Josep Joaquim Esteve (habló de los primeros tipos de música que se escucharon en el templo) y Antònia Juan, quien se centró en la intervención en el Portal del Mirador. "La exposición de esta historiadora es sobre algo posterior a lo que hemos propuesto para este año (la época de Jaume II), pero una de las finalidades del ciclo es también dar cabida a especialistas que estén a día de hoy estudiando aspectos de la Catedral".
El propio Fullana centró su comunicación en los viajeros, eruditos e historiadores románticos que visitaron la tumba de Jaume II en la Seu. "He hecho un repaso a los libros de viajes de los siglos XVIII y XIX y he encontrado muchos textos en los que se describe ese momento de descubrimiento del sepulcro", apunta. Fullana recuerda a George Sand o a Vuillier, quien relata de manera romántica cómo destapaban la lápida y se armaban de antorchas para examinar lo que había dentro.
Antoni Pons, Francesc Molina y Elvira González cerraron el programa. Esta última investigadora explicó cómo se está elaborando el catálogo de artes suntuarias de la Catedral.
Fuente: M. E. V.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
78. MAKOVSKI, Maika, publica ´Desaparecer´, CD inspirado en Poe. (Entrevista).
´Cualquier forma de arte encierra la necesidad de querer escapar´
Maika Makovski, cantante, compositora y actriz, publica ´Desaparecer´, cedé que contiene las canciones de la obra de teatro homónima inspirada en Poe.
Cantante, compositora y actriz. Con sus dos primeros discos giró por Europa y la crítica la proclamó "musa del underground". El productor de PJ Harvey, atrapado por su voz, tan mágica como potente, quiso trabajar con ella en su tercer álbum. Ahora publica ´Desaparecer´, cedé que contiene las canciones de la obra de teatro homónima inspirada en Poe.
—Con ´Desaparecer´, su nuevo disco, se estrena al piano como compositora. ¿Qué le brinda este instrumento frente a la guitarra?
—Ya lo había probado, pero hacía años que lo había dejado. Mis primeros tres discos son con guitarra. El piano lo tenía vinculado a la ejecución y no a la creación, porque de pequeña me tocó enfrentarme a la disciplina del clásico. Hace cosa de un año empecé a tener ganas de tocarlo de nuevo, así que al surgir Desaparecer, y tratarse además de un proyecto tan minimalista en presentación y tan rico en contenido, no había duda en mi cabeza de que iban a ser teclas. El piano es todo lo versátil que quieras que sea, y puede suplir a una banda fácilmente. Lo tiene todo: percusión, armonía, fuerza o delicadeza... todo lo que quieras que tenga.
—¿Qué ha aprendido desde el estreno de ´Desaparecer´ al día de hoy?
—He pulido en precisión y concentración. El teatro es mucho más meticuloso que la música. Por otro lado, me he dado cuenta de que el núcleo es el mismo... cuando digo los poemas de Poe los digo desde el mismo centro desde donde canto, aunque puede que sea porque le doy mucha importancia a lo lírico, a las letras de las canciones, y en la obra la palabra tiene un peso inmenso.
—Juan Echanove, ¿maestro o escuela?
—Predica con su ejemplo. Es apasionado, disciplinado, puntual, entusiasta; cuando trabaja se mete de lleno en ello, sin medias tintas. Manifiesta su punto de vista con energía y convicción, conoce todo lo que pasa alrededor de la obra y los nombres de pila del equipo con el que trabajamos. Más que un maestro, es una escuela.
—¿Considera su trabajo también emocional e intuitivo, como el de Poe?
—Edgar Allan Poe era un gran escapista, y siento una gran empatía con él en ese sentido. Creo que cualquier forma de arte encierra la voluntad o la necesidad de querer escapar, crear otra realidad más excitante para habitarla cuando las cosas se ponen difíciles en el día a día.
—¿Alguna vez ha querido desaparecer de un escenario?
—Oh, sí. La última hace un par de semanas. El bajo se desafinó medio tono en el último tema del show. De los monitores salía tal barullo que nos dimos cuenta a mitad de tema, con media canción todavía por delante y sin posibilidad de volverla a empezar. Sonaba tan mal que no sólo quise irme, sino que me fui. Salí corriendo furiosa de pura impotencia. Estuve 30 segundos en el lado del escenario sin saber qué hacía exactamente y con los técnicos mirándome sin entender qué pasaba y entonces miré a la banda, y los vi tan solos en el desastre que volví a salir a cantar el final.
—´The Raven´, el doble álbum conceptual de Lou Reed inspirado en Poe, ¿figura entre los favoritos de su estantería musical?
—No. De hecho no lo he escuchado entero.
—¿Qué le turba y a qué tiene miedo Maika Makovski?
—Mmmm... Para mí lo primero es la ecología. Lo pienso de una manera muy simple: sin un contexto, si no tuviéramos dónde existir... no existiríamos. Y entonces tampoco existirían los otros mil millones de problemas a los que se da prioridad en los periódicos y televisión, en política y en economía. Me pasa que siempre que saco la cartera pienso que estoy sacando un arma, y que mi dinero es con lo que defiendo a unos y disparo a otros. Intento consumir con toda la coherencia y la sabiduría que puedo y mi lema es no apoyar a los que me roban o me envenenan o van a usar luego mi dinero para sustentar ideas que no comparto. Supongo que lo que intento hacer es repartir entre la gente, apoyando al pequeño comercio todo lo que me es posible. Me turban pues la pasividad y la falta de prioridades entre la población tanto o más que las injusticias que vienen de "arriba". Y miedo... el concepto "arriba" resulta bastante aterrador, ¿no?
—¿Con qué le gusta fantasear?
—Con vagabundear por el mundo, con cantar canciones de pub irlandesas, con un huerto y un estudio en el salón... Uy, fantasear es de lo mejor que hay.
—¿Necesita la tranquilidad de Mallorca para componer?
—No... ¡pero me viene muy bien!
—¿Por qué no figura Mallorca en su actual gira?
—Habría que preguntar a Focus (la empresa responsable), pero espero de corazón que cierren fecha en la isla.
—¿Se siente más orgullosa de su mitad macedonia o de su otra mitad, la española?
—Me siento orgullosa de mi familia, como individuos. Mi manera de vivir las dos nacionalidades ha sido muy distinta... he nacido y vivido aquí, mientras que Macedonia está entre la fantasía y la utopía... Sería muy injusto comparar, si fuera posible hacerlo.
—¿Qué descubrió la primera vez que escuchó a Hendrix?
—El caos. Estaba acostumbrada a las estrofas, y los estribillos, a arreglos que dejaban muy clara una melodía principal, y de repente escuché aquello, donde no dejaban de ocurrir cosas libre y salvajemente, sin la contención de una producción popular. ¡Y del caos surgió el nuevo orden!
—¿Cómo se explica que le gusten los Damned, los Pistols y los Stooges, e ignore a los Clash?
—De la misma manera en la que puedes o no explicar que esa rubia escultural no te ponga en absoluto...
—¿Qué porcentaje de sensualidad hay en sus directos?
—De un 42.5% a un 71.01%, aprox. No, en serio. No es algo que me plantee de antemano. La música pide de mí lo que al final surge en el escenario, la sensualidad es sólo una de las millones de sensaciones que puede transmitir el sonido. Lava Love, por ejemplo, es un tema sensual de por sí, pero Friends es más juguetón y Game of Doses más doliente. Sería un atentado contra esos temas que los interpretara igual y especialmente que intentara resultar sexy a su pesar.
—¿Es ´Desaparecer´ un disco para escuchar en la noche, en la tormenta?
—Desaparecer es el disco más cálido que he hecho nunca porque no sólo pretendía no ir de nada, sino que de verdad no va de nada. Se deja ser lo que es. Es un disco sincero y transparente y creo que por eso es más bello al escucharlo con cierta intimidad... ¡Lo que planteas es la perfección absoluta!
—¿Qué grupo mallorquín le ha sorprendido últimamente?
—Very Pomelo. Es un grupo mixto (catalán-mallorquín).
—¿La política está lleno de cuervos?
—Si te oyeran los cuervos... "¡Nunca más!" Me gustaría mucho ver cuántos se quedarían en un partido político si todos se volvieran ONGs. ¿No sería bonito comprobar que estaban en esto por vocación?
—Siempre innovando. ¿Lo próximo estará relacionado con la pintura, su otra pasión?
—Quizá me sorprenda teniendo un poquito de tiempo para la pintura, pero creo que este año y gran parte del que viene tendré un poco de overbooking musical.
—¿Usará el recurso de la niebla, un personaje más en la obra ´Desaparecer´, en sus conciertos de presentación del disco?
—La niebla en esta obra está viva y es esencial. No todos los días actúa igual, y ni Echanove ni yo podemos evitar variar nuestra interpretación dependiendo de cómo fluctúa, cómo se mueve o se estanca en el escenario. Nos da un contexto casi mágico en el que trabajar, es como un líquido amniótico en el que la grandísima intensidad de emociones que trata la obra se justifica. No usaré la niebla en mis conciertos de banda porque estaré presentando un disco diferente con ellos... He grabado dos discos en seis meses, uno de la obra, otro con la banda, y me gusta pensar que presentaré cada uno como cada uno pide: uno en el teatro, el otro a guitarrazos.
Fuente: GABRIEL RODAS. Diario de Mallorca. 21/09/2011
Maika Makovski, cantante, compositora y actriz, publica ´Desaparecer´, cedé que contiene las canciones de la obra de teatro homónima inspirada en Poe.
Cantante, compositora y actriz. Con sus dos primeros discos giró por Europa y la crítica la proclamó "musa del underground". El productor de PJ Harvey, atrapado por su voz, tan mágica como potente, quiso trabajar con ella en su tercer álbum. Ahora publica ´Desaparecer´, cedé que contiene las canciones de la obra de teatro homónima inspirada en Poe.
—Con ´Desaparecer´, su nuevo disco, se estrena al piano como compositora. ¿Qué le brinda este instrumento frente a la guitarra?
—Ya lo había probado, pero hacía años que lo había dejado. Mis primeros tres discos son con guitarra. El piano lo tenía vinculado a la ejecución y no a la creación, porque de pequeña me tocó enfrentarme a la disciplina del clásico. Hace cosa de un año empecé a tener ganas de tocarlo de nuevo, así que al surgir Desaparecer, y tratarse además de un proyecto tan minimalista en presentación y tan rico en contenido, no había duda en mi cabeza de que iban a ser teclas. El piano es todo lo versátil que quieras que sea, y puede suplir a una banda fácilmente. Lo tiene todo: percusión, armonía, fuerza o delicadeza... todo lo que quieras que tenga.
—¿Qué ha aprendido desde el estreno de ´Desaparecer´ al día de hoy?
—He pulido en precisión y concentración. El teatro es mucho más meticuloso que la música. Por otro lado, me he dado cuenta de que el núcleo es el mismo... cuando digo los poemas de Poe los digo desde el mismo centro desde donde canto, aunque puede que sea porque le doy mucha importancia a lo lírico, a las letras de las canciones, y en la obra la palabra tiene un peso inmenso.
—Juan Echanove, ¿maestro o escuela?
—Predica con su ejemplo. Es apasionado, disciplinado, puntual, entusiasta; cuando trabaja se mete de lleno en ello, sin medias tintas. Manifiesta su punto de vista con energía y convicción, conoce todo lo que pasa alrededor de la obra y los nombres de pila del equipo con el que trabajamos. Más que un maestro, es una escuela.
—¿Considera su trabajo también emocional e intuitivo, como el de Poe?
—Edgar Allan Poe era un gran escapista, y siento una gran empatía con él en ese sentido. Creo que cualquier forma de arte encierra la voluntad o la necesidad de querer escapar, crear otra realidad más excitante para habitarla cuando las cosas se ponen difíciles en el día a día.
—¿Alguna vez ha querido desaparecer de un escenario?
—Oh, sí. La última hace un par de semanas. El bajo se desafinó medio tono en el último tema del show. De los monitores salía tal barullo que nos dimos cuenta a mitad de tema, con media canción todavía por delante y sin posibilidad de volverla a empezar. Sonaba tan mal que no sólo quise irme, sino que me fui. Salí corriendo furiosa de pura impotencia. Estuve 30 segundos en el lado del escenario sin saber qué hacía exactamente y con los técnicos mirándome sin entender qué pasaba y entonces miré a la banda, y los vi tan solos en el desastre que volví a salir a cantar el final.
—´The Raven´, el doble álbum conceptual de Lou Reed inspirado en Poe, ¿figura entre los favoritos de su estantería musical?
—No. De hecho no lo he escuchado entero.
—¿Qué le turba y a qué tiene miedo Maika Makovski?
—Mmmm... Para mí lo primero es la ecología. Lo pienso de una manera muy simple: sin un contexto, si no tuviéramos dónde existir... no existiríamos. Y entonces tampoco existirían los otros mil millones de problemas a los que se da prioridad en los periódicos y televisión, en política y en economía. Me pasa que siempre que saco la cartera pienso que estoy sacando un arma, y que mi dinero es con lo que defiendo a unos y disparo a otros. Intento consumir con toda la coherencia y la sabiduría que puedo y mi lema es no apoyar a los que me roban o me envenenan o van a usar luego mi dinero para sustentar ideas que no comparto. Supongo que lo que intento hacer es repartir entre la gente, apoyando al pequeño comercio todo lo que me es posible. Me turban pues la pasividad y la falta de prioridades entre la población tanto o más que las injusticias que vienen de "arriba". Y miedo... el concepto "arriba" resulta bastante aterrador, ¿no?
—¿Con qué le gusta fantasear?
—Con vagabundear por el mundo, con cantar canciones de pub irlandesas, con un huerto y un estudio en el salón... Uy, fantasear es de lo mejor que hay.
—¿Necesita la tranquilidad de Mallorca para componer?
—No... ¡pero me viene muy bien!
—¿Por qué no figura Mallorca en su actual gira?
—Habría que preguntar a Focus (la empresa responsable), pero espero de corazón que cierren fecha en la isla.
—¿Se siente más orgullosa de su mitad macedonia o de su otra mitad, la española?
—Me siento orgullosa de mi familia, como individuos. Mi manera de vivir las dos nacionalidades ha sido muy distinta... he nacido y vivido aquí, mientras que Macedonia está entre la fantasía y la utopía... Sería muy injusto comparar, si fuera posible hacerlo.
—¿Qué descubrió la primera vez que escuchó a Hendrix?
—El caos. Estaba acostumbrada a las estrofas, y los estribillos, a arreglos que dejaban muy clara una melodía principal, y de repente escuché aquello, donde no dejaban de ocurrir cosas libre y salvajemente, sin la contención de una producción popular. ¡Y del caos surgió el nuevo orden!
—¿Cómo se explica que le gusten los Damned, los Pistols y los Stooges, e ignore a los Clash?
—De la misma manera en la que puedes o no explicar que esa rubia escultural no te ponga en absoluto...
—¿Qué porcentaje de sensualidad hay en sus directos?
—De un 42.5% a un 71.01%, aprox. No, en serio. No es algo que me plantee de antemano. La música pide de mí lo que al final surge en el escenario, la sensualidad es sólo una de las millones de sensaciones que puede transmitir el sonido. Lava Love, por ejemplo, es un tema sensual de por sí, pero Friends es más juguetón y Game of Doses más doliente. Sería un atentado contra esos temas que los interpretara igual y especialmente que intentara resultar sexy a su pesar.
—¿Es ´Desaparecer´ un disco para escuchar en la noche, en la tormenta?
—Desaparecer es el disco más cálido que he hecho nunca porque no sólo pretendía no ir de nada, sino que de verdad no va de nada. Se deja ser lo que es. Es un disco sincero y transparente y creo que por eso es más bello al escucharlo con cierta intimidad... ¡Lo que planteas es la perfección absoluta!
—¿Qué grupo mallorquín le ha sorprendido últimamente?
—Very Pomelo. Es un grupo mixto (catalán-mallorquín).
—¿La política está lleno de cuervos?
—Si te oyeran los cuervos... "¡Nunca más!" Me gustaría mucho ver cuántos se quedarían en un partido político si todos se volvieran ONGs. ¿No sería bonito comprobar que estaban en esto por vocación?
—Siempre innovando. ¿Lo próximo estará relacionado con la pintura, su otra pasión?
—Quizá me sorprenda teniendo un poquito de tiempo para la pintura, pero creo que este año y gran parte del que viene tendré un poco de overbooking musical.
—¿Usará el recurso de la niebla, un personaje más en la obra ´Desaparecer´, en sus conciertos de presentación del disco?
—La niebla en esta obra está viva y es esencial. No todos los días actúa igual, y ni Echanove ni yo podemos evitar variar nuestra interpretación dependiendo de cómo fluctúa, cómo se mueve o se estanca en el escenario. Nos da un contexto casi mágico en el que trabajar, es como un líquido amniótico en el que la grandísima intensidad de emociones que trata la obra se justifica. No usaré la niebla en mis conciertos de banda porque estaré presentando un disco diferente con ellos... He grabado dos discos en seis meses, uno de la obra, otro con la banda, y me gusta pensar que presentaré cada uno como cada uno pide: uno en el teatro, el otro a guitarrazos.
Fuente: GABRIEL RODAS. Diario de Mallorca. 21/09/2011
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