´Cualquier forma de arte encierra la necesidad de querer escapar´
Maika Makovski, cantante, compositora y actriz, publica ´Desaparecer´, cedé que contiene las canciones de la obra de teatro homónima inspirada en Poe.
Cantante, compositora y actriz. Con sus dos primeros discos giró por Europa y la crítica la proclamó "musa del underground". El productor de PJ Harvey, atrapado por su voz, tan mágica como potente, quiso trabajar con ella en su tercer álbum. Ahora publica ´Desaparecer´, cedé que contiene las canciones de la obra de teatro homónima inspirada en Poe.
—Con ´Desaparecer´, su nuevo disco, se estrena al piano como compositora. ¿Qué le brinda este instrumento frente a la guitarra?
—Ya lo había probado, pero hacía años que lo había dejado. Mis primeros tres discos son con guitarra. El piano lo tenía vinculado a la ejecución y no a la creación, porque de pequeña me tocó enfrentarme a la disciplina del clásico. Hace cosa de un año empecé a tener ganas de tocarlo de nuevo, así que al surgir Desaparecer, y tratarse además de un proyecto tan minimalista en presentación y tan rico en contenido, no había duda en mi cabeza de que iban a ser teclas. El piano es todo lo versátil que quieras que sea, y puede suplir a una banda fácilmente. Lo tiene todo: percusión, armonía, fuerza o delicadeza... todo lo que quieras que tenga.
—¿Qué ha aprendido desde el estreno de ´Desaparecer´ al día de hoy?
—He pulido en precisión y concentración. El teatro es mucho más meticuloso que la música. Por otro lado, me he dado cuenta de que el núcleo es el mismo... cuando digo los poemas de Poe los digo desde el mismo centro desde donde canto, aunque puede que sea porque le doy mucha importancia a lo lírico, a las letras de las canciones, y en la obra la palabra tiene un peso inmenso.
—Juan Echanove, ¿maestro o escuela?
—Predica con su ejemplo. Es apasionado, disciplinado, puntual, entusiasta; cuando trabaja se mete de lleno en ello, sin medias tintas. Manifiesta su punto de vista con energía y convicción, conoce todo lo que pasa alrededor de la obra y los nombres de pila del equipo con el que trabajamos. Más que un maestro, es una escuela.
—¿Considera su trabajo también emocional e intuitivo, como el de Poe?
—Edgar Allan Poe era un gran escapista, y siento una gran empatía con él en ese sentido. Creo que cualquier forma de arte encierra la voluntad o la necesidad de querer escapar, crear otra realidad más excitante para habitarla cuando las cosas se ponen difíciles en el día a día.
—¿Alguna vez ha querido desaparecer de un escenario?
—Oh, sí. La última hace un par de semanas. El bajo se desafinó medio tono en el último tema del show. De los monitores salía tal barullo que nos dimos cuenta a mitad de tema, con media canción todavía por delante y sin posibilidad de volverla a empezar. Sonaba tan mal que no sólo quise irme, sino que me fui. Salí corriendo furiosa de pura impotencia. Estuve 30 segundos en el lado del escenario sin saber qué hacía exactamente y con los técnicos mirándome sin entender qué pasaba y entonces miré a la banda, y los vi tan solos en el desastre que volví a salir a cantar el final.
—´The Raven´, el doble álbum conceptual de Lou Reed inspirado en Poe, ¿figura entre los favoritos de su estantería musical?
—No. De hecho no lo he escuchado entero.
—¿Qué le turba y a qué tiene miedo Maika Makovski?
—Mmmm... Para mí lo primero es la ecología. Lo pienso de una manera muy simple: sin un contexto, si no tuviéramos dónde existir... no existiríamos. Y entonces tampoco existirían los otros mil millones de problemas a los que se da prioridad en los periódicos y televisión, en política y en economía. Me pasa que siempre que saco la cartera pienso que estoy sacando un arma, y que mi dinero es con lo que defiendo a unos y disparo a otros. Intento consumir con toda la coherencia y la sabiduría que puedo y mi lema es no apoyar a los que me roban o me envenenan o van a usar luego mi dinero para sustentar ideas que no comparto. Supongo que lo que intento hacer es repartir entre la gente, apoyando al pequeño comercio todo lo que me es posible. Me turban pues la pasividad y la falta de prioridades entre la población tanto o más que las injusticias que vienen de "arriba". Y miedo... el concepto "arriba" resulta bastante aterrador, ¿no?
—¿Con qué le gusta fantasear?
—Con vagabundear por el mundo, con cantar canciones de pub irlandesas, con un huerto y un estudio en el salón... Uy, fantasear es de lo mejor que hay.
—¿Necesita la tranquilidad de Mallorca para componer?
—No... ¡pero me viene muy bien!
—¿Por qué no figura Mallorca en su actual gira?
—Habría que preguntar a Focus (la empresa responsable), pero espero de corazón que cierren fecha en la isla.
—¿Se siente más orgullosa de su mitad macedonia o de su otra mitad, la española?
—Me siento orgullosa de mi familia, como individuos. Mi manera de vivir las dos nacionalidades ha sido muy distinta... he nacido y vivido aquí, mientras que Macedonia está entre la fantasía y la utopía... Sería muy injusto comparar, si fuera posible hacerlo.
—¿Qué descubrió la primera vez que escuchó a Hendrix?
—El caos. Estaba acostumbrada a las estrofas, y los estribillos, a arreglos que dejaban muy clara una melodía principal, y de repente escuché aquello, donde no dejaban de ocurrir cosas libre y salvajemente, sin la contención de una producción popular. ¡Y del caos surgió el nuevo orden!
—¿Cómo se explica que le gusten los Damned, los Pistols y los Stooges, e ignore a los Clash?
—De la misma manera en la que puedes o no explicar que esa rubia escultural no te ponga en absoluto...
—¿Qué porcentaje de sensualidad hay en sus directos?
—De un 42.5% a un 71.01%, aprox. No, en serio. No es algo que me plantee de antemano. La música pide de mí lo que al final surge en el escenario, la sensualidad es sólo una de las millones de sensaciones que puede transmitir el sonido. Lava Love, por ejemplo, es un tema sensual de por sí, pero Friends es más juguetón y Game of Doses más doliente. Sería un atentado contra esos temas que los interpretara igual y especialmente que intentara resultar sexy a su pesar.
—¿Es ´Desaparecer´ un disco para escuchar en la noche, en la tormenta?
—Desaparecer es el disco más cálido que he hecho nunca porque no sólo pretendía no ir de nada, sino que de verdad no va de nada. Se deja ser lo que es. Es un disco sincero y transparente y creo que por eso es más bello al escucharlo con cierta intimidad... ¡Lo que planteas es la perfección absoluta!
—¿Qué grupo mallorquín le ha sorprendido últimamente?
—Very Pomelo. Es un grupo mixto (catalán-mallorquín).
—¿La política está lleno de cuervos?
—Si te oyeran los cuervos... "¡Nunca más!" Me gustaría mucho ver cuántos se quedarían en un partido político si todos se volvieran ONGs. ¿No sería bonito comprobar que estaban en esto por vocación?
—Siempre innovando. ¿Lo próximo estará relacionado con la pintura, su otra pasión?
—Quizá me sorprenda teniendo un poquito de tiempo para la pintura, pero creo que este año y gran parte del que viene tendré un poco de overbooking musical.
—¿Usará el recurso de la niebla, un personaje más en la obra ´Desaparecer´, en sus conciertos de presentación del disco?
—La niebla en esta obra está viva y es esencial. No todos los días actúa igual, y ni Echanove ni yo podemos evitar variar nuestra interpretación dependiendo de cómo fluctúa, cómo se mueve o se estanca en el escenario. Nos da un contexto casi mágico en el que trabajar, es como un líquido amniótico en el que la grandísima intensidad de emociones que trata la obra se justifica. No usaré la niebla en mis conciertos de banda porque estaré presentando un disco diferente con ellos... He grabado dos discos en seis meses, uno de la obra, otro con la banda, y me gusta pensar que presentaré cada uno como cada uno pide: uno en el teatro, el otro a guitarrazos.
Fuente: GABRIEL RODAS. Diario de Mallorca. 21/09/2011

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